Fármacos para adelgazar y Anorexia nerviosa

Aunque el uso de Fármacos para adelgazar conocidos como Agonistas de la GLP-1 (Wegoby, Ozempic o Mountjaro) han demostrado ser beneficiosos para contener la epidemia mundial de obesidad y se ha relacionado su uso con una mejoría  en los resultados cardiovasculares, un menor riesgo de enfermedad renal, una disminución del deseo de consumir alcohol y posibles efectos protectores contra enfermedades neurodegenerativas. También es verdad que desde estás páginas ya habíamos advertido sobre los riesgos de ideación suicida asociados al consumo de estos fármacos (Pincha aqui)  la semana pasada se publicó un artículo en ua prestigiosa revista  (Pincha aqui) en la se advierte de la relación que puede existir entre el uso de los anteriormente citados  fármacos para adelgazar y la anorexia nerviosa.

En este blog ya hemos hablado de las características clínicas de los trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa  (Pincha aqui).  La cuestión ahora es que han aparecido una serie de señales preocupantes. Los fármacos GLP-1 han sido aprobados para personas con diabetes tipo 2, obesidad o sobrepeso y ciertas afecciones coexistentes, pero cada vez más personas los utilizan para lograr y mantener la delgadez en ausencia de estas indicaciones. La proporción de recetas de agonistas del receptor GLP-1 que se emitieron para personas sin diabetes, obesidad o sobrepeso aumentó del 4,5 % en 2018 al 17 % en 2023.

El uso de fármacos para propósitos para los que no están indicados como es el caso del uso de los agonistas de la GLP-1 en personas que ni tienen sobrepeso ni obesidad ni diabetes, es decir el uso «Off labeling»  puede exonerar completamente a estas compañías de cualquier tipo de reponsabilidad penal o civil subsidiaria en el caso de que aparezcan efectos adversos, algo que ya ha ocurrido en países de nuestro entorno cuando se han utilizado disruptores o bloqueadores endocrinometabólicos off labeling por ejemplo en los casos de reasignación por disforia de género.

El peligro reside en que las personas con antecedentes de trastornos de la alimentación o con predisposición genética a la anorexia nerviosa puedan entrar en un ciclo de restricción energética, pérdida de peso y refuerzo social positivo respecto a su delgadez al usar estos productos. Es posible que los médicos no reconozcan estas complicaciones, especialmente en personas con un IMC normal o alto. Solo el 6 % de las personas con un trastorno de la alimentación son diagnosticadas con bajo peso según las estadísticas de la organización sin fines de lucro Asociación Nacional de Anorexia Nerviosa y Trastornos Asociados. Las personas con un IMC alto pueden tener riesgo de desarrollar trastornos de la alimentación restrictivos al usar medicamentos GLP-1, pero estos trastornos pueden pasar desapercibidos para los médicos, quienes a menudo reciben poca o ninguna capacitación en esta área.

Aunque  faltan estudios rigurosos sobre la incidencia de trastornos alimentarios en personas que toman agentes GLP-1, sabemos que en muestras grandes  pacientes que tomaban agonistas de la GLP-1, los pacientes con una afección de salud mental preexistente tenían más del doble de probabilidades que aquellos sin afecciones de salud mental de desarrollar un trastorno alimentario dentro de los 2 años posteriores al inicio del tratamiento.

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