la psicoterapia reduce el uso de psicofármacos

La dificultad de acceso a la psicoterapia dispara el consumo de psicofármacos según estudios realizados al respecto. Por tanto, si la psicoterapia reduce el consumo de psicofármacos, facilitar el acceso a ésta tendría un papel fundamental en la reducción del gasto farmacéutico.

Aunque ya llevamos varios años sabiendo que las principales Guías de práctica clínica advierten de que el tratamiento más adecuado para tratar trastornos de ansiedad y del estado de ánimo es el tratamiento psicológico, y que además desaconsejan el uso de Benzodiacepinas (ansiolíticos) por su capacidad de generar adicción, en España la dificultad de acceso a las terapias psicológicas ha disparado el uso de benzodiacepinas y antidepresivos, siendo el segundo país del mundo con mayor consumo de estos fármacos.

A pesar de que las Guías más importantes de práctica clínica desaconsejan el uso de  psicofármacos para los desordenes emocionales, (pincha aquí)  , en España, su consumo sigue  creciendo, llegando a ser en 2014  2,7 veces superior al resto de países de la OCDE.

En un estudio realizado por Kovess-Masfety et als. en 2007 (pincha aquí) se concluye que el 64% de los pacientes europeos con trastornos mentales habían sido atendidos por un médico de atención primaria.

En nuestro país, un 39% de las personas diagnosticadas de un trastorno de ansiedad en los últimos 12 meses no había seguido ningún tipo de tratamiento. Sólo el 5.8% de los pacientes con un trastorno del estado de ánimo activo y el 0,9% de los pacientes con trastornos de ansiedad habían recibido tratamiento psicológico sin medicación.

Como conclusiones a lo expuesto anteriormente, podemos extraer que la respuesta del Sistema Nacional de Salud a un incremento en la demanda asistencial por problemas de salud mental, es un incremento de la prescripción farmacológica que provoca una excesiva medicalización de la vida cotidiana. En mi práctica profesional he encontrado paciente medicados con benzodiacepinas por la ansiedad que les  generaba la cercanía de la fecha de unas oposiciones, a pesar del efecto negativo que ejercen estos fármacos sobre la memoria a corto plazo.

Si ya el año 2007 la prescripción de ansiolíticos en dosis diaria definida fue de 29.601 y de antidepresivos de 25.001 y a los cinco años las prescripciones aumentaron un 18 y un 41% respectivamente, el número no ha dejado de crecer hasta nuestros días, llegando a ser la segunda causa de baja laboral, sólo por debajo de las enfermedades musculo-esqueléticas.

Desde el punto de vista económico, ya en 2009, el coste de los trastornos mentales de ese año supuso el 7.3% del gasto sanitario público total, sólo superado por las enfermedades oncológicas y las complicaciones relacionadas con el aparato circulatorio.

Experiencias en países cercanos al nuestro como Reino Unido, donde se puso en marcha un programa de acceso a las terapias psicológicas (Improve the access to psychological therapies) con enfoque psicológicos cognitivo-conductuales, han conseguido unas tasas de recuperación del 76% para la depresión y del 74% para los trastornos de ansiedad, la disminución del riesgo de recaída y el mantenimiento de los beneficios obtenidos a largo plazo. Además la psicoterapia redujo el consumo de psicofármacos y la duración de las bajas laborales por éstas patologías.

Algunos estudios sitúan el ahorro en gasto sanitario al implementar el tratamiento psicológico en el Sistema Nacional de Salud, entre el 20 y el 30% del gasto sanitario en comparación con el modelo farmacológico tradicional (pincha aquí) . A lo anterior hay que añadir unas tasas de recuperación más elevadas, mejoras en el funcionamiento laboral, disminución de la frecuentación médica y del uso innecesario de estos servicios. Todo ello redunda en una disminución de costes económicos y sociales, aumento de la productividad, disminución de las tasas de discapacidad, desempleo así como la morbilidad y mortalidad prematura de la población. (pincha aquí)

 

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