
Recientemente hemos comentado en este blog la relación entre los agonistas del receptor de GLP-1 y Anorexia Nerviosa (Pincha aqui) . En efecto, en una época en la que los fármacos para adelgazar están en pleno auge, las cuentas de resultados de fabricantes de estos agonistas como Mounjaro, Wegoby o Ozempic entre otros, no dejan de aumentar, algunos clínicos como la doctora Amanda Banks (Pincha aqui) han alertado de que estos fármacos inicialmente indicados para pacientes con diabetes tipo II obesidad o sobrepeso, están siendo prescritos «off label», es decir para iusos para los que no está indicado.
Usar un fármaco para fines para los que no está indicado («Off labelling») puede provocar efectos indeseados potencialmente graves o mortales y además eximir a la empresa fabricante de responsabilidades penales. Esto es lo que está ocurriendo con algunos disruptores endocrinometabólicos, así como con estos agonistas del receptor de GLP-1.
Si bien los agonistas del receptor de GLP-1 están aprobados para pacientes con diabetes tipo II, obesidad o sobrepeso con ciertas comorbilidades coexistentes, la proporción de recetas emitidas para pacientes sin estas afecciones aumentó 4,5 % en 2018 al 17 % en 2023, según un análisis de las tendencias de prescripción.
Los clínicos conocemos bien las conductas compensatorias que se producen en los trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa y la bulimia. Las conductas compensatorias son acciones físicas o psicológicas encaminadas a deshacer el efecto de la ingesta de alimentos. Si ya conocíamos algunas, entre las que se encuentran:
Vómito autoinducido: Provocarse el vómito para expulsar los alimentos ingeridos
Ejercicio compulsivo: Rutinas de actividad física excesivas e inflexibles que se realizan con el objetivo de «quemar» calorías, incluso estando enfermas, lesionadas o en condiciones climáticas extremas.
Ayuno y restricción estricta: Periodos prolongados sin comer o reducción extrema de calorías para compensar episodios de ingesta previa.
Uso de suplementos o productos diuréticos: Búsqueda de alternativas rápidas o fitoterapia para supuestamente acelerar el metabolismo o eliminar toxinas.
Y Uso indebido de medicamentos: Consumo abusivo de laxantes, diuréticos o enemas para forzar la evacuación o la pérdida de líquidos. Ahora tenemos que añadir el uso de los agonistas del receptor de GLP-1 como método restrictivo en los trastornos alimentarios.
En relación a esa última conducta compensatoria, los clínicos deberán estar atentos antes de prescribir estos agonistas en la historia del paciente. Los médicos deben estar atentos a las señales de alerta, como los pacientes que desean perder «un poco más de peso» a pesar de haber alcanzado un peso saludable, o aquellos que no revelan antecedentes de trastornos alimentarios.
En general hay que monitorizar el uso en aquellos pacientes que aunque no tengan un diagnóstico formal de trastorno alimentario, pero en los que se observe patrones de alimentación desordenados y relaciones poco saludables con la comida, escuchar hablar de reglas alimentarias obsesivas, miedo intenso a subir de peso, antecedentes de atracones, purgas y restricciones alimentarias, y exigencias de una pérdida de peso rápida en personas que no la necesitan por razones médicas.
En estos casos es aconsejable derivar al paciente a los servicios de salud mental para que sea valorado por el psicólogo a fin de descartar implicaciones psíquicas en la necesidad de controlar el peso.
JUN
