
Existe una relación entre padecer trastornos de la conducta alimentaria y mortalidad. Podemos decir que los trastornos de la conducta alimentaria constituyen el único trastorno psicológico que puede ser mortal por sí mismo.
La Anorexia Nerviosa tiene una tasa de mortalidad extremadamente alta, si la comparamos con otros trastornos mentales. Las personas con anorexia nerviosa corren el riesgo de morir por complicaciones médicas asociadas con la inanición (hambre). Además, el suicidio es la segunda causa principal de muerte en las personas diagnosticadas con anorexia nerviosa.
La tasa de mortalidad en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria puede llegar al 7%, mientras la tasa de suicidios se asimila a la que ocurre en la depresión, un 6%, según algunos estudios epidemiológicos (Pincha aqui) . La restricción alimentaria en personas con estos trastornos se produce sobre todo en la incorporación de nutrientes como las proteínas (que tienen una función estructural en el organismo responsable del crecimiento del músculo, el pelo, uñas y huesos) los hidratos de carbono (que proporcionan la energía al organismo) o las grasas (reservas energéticas del organismo que se consumen cuando hemos gastado el aporte de hidratos de carbono). La falta de nutrientes provoca decaimiento, apatía, labilidad afectiva, irritabilidad, insomnio, ansiedad, dificultad de concentración y fatiga.
Los trastornos de la conducta alimentaria además de ser potencialmente mortales pueden provocar una elevada morbilidad, produciento trastornos asociados a la restricción alimentaria que van a generar en las personas que lo sufren síntomas físicos asociados a la restricción alimentaria como la letargia, en mujeres dismenorrea o amenorrea, lanugo,disminución de estrógenos en mujeres y testosterona en varones, pérdida de peso o no aumento del mismo a pesar de estar en edad de crecimiento, escalofríos, insomnio, dolor abdominal o intolerancia al frío.. A nivel psicológico los síntomas más comunes son la ansiedad y la depresión. (Pincha aqui)
Algunos de los factores precipitantes de los trastornos alimentarios son comunes a otro tipo de trastornos como la baja autoestima, déficits en habilidades sociales o baja tolerancia a la frustración. Otros son más específicos como el perfeccionismo extremo, conductas obsesivo-compulsivas, estilos de pensamiento rígido y dificultades en la regulación de emociones o historia de regímenes y dietas.
JUL
