
Desde este blog ya habíamos señalado la relación existente entre el uso de vapeadores y la enfermedad pulmonar. (Pincha aqui) Hoy en día los primeros estudios empiezan a establecer también una relación entre el vapeo y cáncer. Concretamente, una revisión científica ha provocado nuevas preocupaciones sobre los riesgos de cáncer a largo plazo del vapeo, concluyendo que los cigarrillos electrónicos son probablemente cancerígenos, al tiempo que reconoce importantes lagunas en la evidencia.
Como ya decíamos al principio un estudio publicado en 2023, (Pincha aquí) ya estableció una relación causal entre el vapeo y enfermedad pulmonar. Alrededor de 3000 personas fueron hospitalizadas en los Estados Unidos durante 2019 y principios de 2020 con daño severo por vapeo formando parte de lo que se ha considerado la epidemia de los cigarrillos electrónicos pasando a denominarse por sus siglas en inglés EVALI (E cigarrettes or vaping product use associated lung injury) o en español, «Daño pulmonar asociado al uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores» o Enfermedad Pulmonar Asociada al Vapeo (Algo así como EPAV).
Ahora, una nueva revisión científica (Pincha aqui) despeja dudas acerca de la relación entre vapeo y cáncer. concretamente entre vapeo y cáncer oral y de pulmón. Es decir que el análisis de revisiones y estudios individuales publicados desde 2017 concluyó que el vapeo de nicotina «probablemente» contribuye al cáncer oral y pulmonar. Sin embargo, los riesgos reales y su comparación con los del tabaquismo son imposibles de calcular en este momento.
Teniendo en cuenta que las relaciones entre tabaquismo y cáncer d epulmón no fueron establecidas por R. Peto hasta los años cincuenta (más de treinta años despues del uso generalizado de tabaco que se produjo desde laprimera guerra mundial), no es de extrañar que en el caso de los cigarrillos electrónicos al ser relativamente nuevos, ya que llegaron al mercado hace unos 20 años.,no cuenten todavía con estudios epidemiológicos de calado, a diferencia del consumo de tabaco, donde décadas de datos epidemiológicos establecen firmemente su riesgo de cáncer. Por tanto, aunque faltan estudios poblacionales a largo plazo sobre los usuarios de cigarrillos electrónicos, los primeros hallazgos ya apuntan a esta posibilidad.
MAY
